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SANTO DOMINGO. Durante casi dos meses, algo no cuadraba con Fernando Tatis Jr.
La pelota seguía saliendo con violencia de su bate. Su velocidad de swing estaba allí. Físicamente continuaba pareciendo uno de los atletas más explosivos del béisbol. Pero faltaba algo que durante años había formado parte de su identidad: los jonrones.
Tatis atravesó marzo, abril y prácticamente todo mayo sin sacar una pelota del parque. Para un bateador que llegó a conectar 42 cuadrangulares en una temporada, aquello pedía una explicación.
¿Había perdido poder? ¿Estaba lesionado? ¿Los lanzadores habían encontrado cómo neutralizarlo? ¿Había cambiado su swing?
Los datos apuntan hacia algo mucho menos espectacular, pero posiblemente más importante: la forma en que colocaba sus pies antes de comenzar a batear.
Una pista escondida en el home plate
En 2025, Tatis tuvo una de las posturas más abiertas de las Grandes Ligas. Statcast registró aproximadamente 38 grados de apertura, donde 0° representa una postura neutral.
Al comenzar 2026 hizo algo radicalmente diferente: redujo esa apertura hasta quedar prácticamente de frente al lanzador. MLB llegó a registrar su nueva postura alrededor de 3 grados abiertos.
Dicho en lenguaje de pelota: Tatis dejó de pararse tan abierto en el home y comenzó a colocarse mucho más de frente al pitcher.
El cambio coincidió con un comienzo ofensivo extraño. En marzo y abril su OPS fue de apenas .609. Y aunque seguía golpeando la pelota con enorme fuerza —a principios de mayo su Hard-Hit% era de 59%, cuarto entre los bateadores calificados de MLB—, ese contacto no se estaba convirtiendo en poder.
La dirección ofrece una pista: durante marzo y abril haló solamente el 21.2% de sus pelotas bateadas. Su Pull Air% —pelotas elevadas hacia su banda de halar— fue apenas 5.9%, el porcentaje mensual más bajo de su carrera.
En términos sencillos: le pegaba duro, pero no estaba llevando suficientes pelotas fuertes por el aire hacia el jardín izquierdo.
Dos días, 27 grados
Entonces ocurrió el cambio. Y Statcast permite prácticamente ponerle fecha.
El 13 de mayo, Tatis tenía una postura de apenas 5 grados abiertos. Dos días después, el 15 de mayo, apareció con 32 grados.
5° → 32°
Veintisiete grados de diferencia en dos días.

Y no fue un experimento de dos partidos. En junio MLB lo registró alrededor de 33 grados abiertos. Tatis había regresado a una postura mucho más parecida a la que utilizó antes de 2026.
Pero los jonrones no aparecieron inmediatamente.
Su primero llegó el 30 de mayo: un batazo de 451 pies hacia el jardín izquierdo.
Eso importa porque la secuencia fue gradual: primero cambió la postura; después comenzaron a cambiar la dirección y la trayectoria de sus contactos; finalmente regresó el poder.
El swing era casi el mismo
Aquí aparece una de las claves del caso.
Statcast no muestra que Tatis haya construido un swing completamente nuevo. Su Swing Path —la inclinación general del recorrido del bate— se ha mantenido alrededor de los 30 grados durante años. En 2026 está aproximadamente en 29°.
Lo que sí había cambiado era el Attack Angle, el ángulo del bate exactamente cuando encuentra la pelota. MLB detectó que había caído desde unos 12° años atrás hasta aproximadamente 7° durante su extraño comienzo de 2026, acompañado además por una orientación del bate hacia la banda contraria.

Eso llevó a MLB a señalar el timing como una explicación probable.
Aplatanado: el problema no parecía ser que Tatis hubiese olvidado cómo hacer swing. Estaba encontrando demasiadas pelotas en un momento menos favorable.
Una postura más abierta puede facilitar que un bateador se sienta cómodo y llegue mejor preparado al punto de contacto. Pero aquí conviene no ir más lejos de lo que demuestran los datos: Statcast confirma el cambio de postura y MLB identifica señales compatibles con un problema de timing; no mide directamente qué movimiento específico de sus caderas produjo la mejoría.
La recta estaba dando otra pista
Durante las cuatro temporadas anteriores, Tatis había bateado .293 con .544 de slugging contra rectas de cuatro costuras. Al comenzar 2026, ese lanzamiento estaba causándole problemas.
Eso encajaba con la hipótesis del timing. Cuando un bateador con velocidad suficiente comienza a llegar tarde repetidamente a la recta, no necesariamente perdió fuerza: puede estar encontrando la pelota unas fracciones de segundo después de su punto ideal.
Y unas centésimas pueden separar un batazo hacia las gradas del left field de una pelota hacia el centro, el right field o territorio foul.
Primero volvió a halar
Después del cambio de postura empezó a aparecer otra señal.
El Pull% de Tatis había sido de apenas 21.2% en marzo y abril. En mayo subió a 33.2%.
Pero halar más todavía no resolvía todo. Muchas de esas conexiones seguían saliendo por el suelo.
Para aprovechar completamente el poder de un bateador como Tatis hacía falta combinar tres elementos.

Después de su primer cuadrangular del 30 de mayo, su Pull Air% subió a 16.1%, incluso por encima de su promedio de carrera de 14.9%.
Ya no sólo estaba halando más. Estaba volviendo a halar la pelota por el aire.
Durante sus primeros 50 partidos había conseguido apenas un extrabase hacia su banda de halar. En los 22 juegos siguientes ya llevaba seis.
La fuerza nunca fue la explicación más convincente
La velocidad del bate ofrece otra pieza del rompecabezas.
Statcast registra a Tatis alrededor de 76.3 mph de Bat Speed en 2026, una cifra de élite. Su Swing Path continúa alrededor de 29° y su capacidad para producir contacto fuerte permanece muy por encima del promedio de MLB.
El motor seguía allí. La pregunta era cómo convertir nuevamente esa fuerza en daño.
Y entonces llegaron los resultados
Lo que inicialmente aparecía en pequeños cambios de proceso terminó reflejándose en el box score.
El 23 de agosto, Tatis produjo uno de sus partidos más contundentes de la temporada: 4 hits, 2 jonrones y cuatro pelotas golpeadas a 105 mph o más.
Con esos dos cuadrangulares llegó a 12 después del Juego de Estrellas, empatado entonces entre los líderes de MLB en la segunda mitad.
Cuando le preguntaron qué había necesitado para llegar hasta allí, Tatis resumió su recuperación en tres elementos:
“Right mechanics, right approach at the right time.”
Mecánica correcta, enfoque correcto y hacerlo en el momento adecuado.
Entonces, ¿27 grados cambiaron realmente su temporada?
No podemos afirmar que abrir exactamente 27 grados sus pies causó por sí solo todo lo que vino después.
El bateo es demasiado complejo para eso. Intervienen reconocimiento de pitcheos, decisiones, ubicación, ajustes de los lanzadores, confianza, timing y la inevitable variabilidad de una temporada.
Lo que sí podemos establecer es una secuencia muy difícil de ignorar:
1. Tatis comenzó 2026 mucho más cerrado.
2. El 13 de mayo estaba en 5°; el 15, en 32°.
3. Aumentó la frecuencia con que halaba la pelota.
4. Recuperó el contacto aéreo hacia su banda.
5. Finalmente regresaron los jonrones.
No es una prueba de causalidad absoluta. Sí es evidencia suficiente para considerar el cambio de postura una pieza central del resurgimiento.
¿Y Fernando Tatis padre?
Alrededor de la recuperación ha circulado otra versión: que Fernando Tatis Sr. comenzó a trabajar con su hijo en la mecánica.
Que padre e hijo hablen y trabajen sobre bateo no sería ninguna sorpresa. Tatis Jr. ha reconocido históricamente a su padre como una referencia fundamental en su formación.
Pero una cosa es esa relación conocida y otra atribuirle este ajuste específico.
EDC no encontró una declaración suficientemente sólida de Tatis Jr., Tatis Sr. o los Padres que permita afirmar que Fernando Tatis padre fue quien ordenó o diseñó el cambio de postura de mediados de mayo.
Hasta que aparezca esa evidencia, debe tratarse como lo que es: una versión plausible, pero no confirmada.
Dato vs. relato
RELATO: “Fernando Tatis Jr. perdió su poder”.
DATO: seguía produciendo contacto fuerte y conservaba una velocidad de bate de élite. Lo que había cambiado notablemente era cómo estaba parado, cuándo encontraba la pelota y hacia dónde estaba dirigiendo ese contacto.
Eso hace que la historia de Tatis sea bastante más interesante que una simple mala racha seguida de una buena.
No encontramos un bateador que necesitara hacerse más fuerte. Tampoco uno que hubiese construido desde cero otro swing.
Encontramos a un bateador extraordinariamente poderoso que comenzó la temporada desde una posición diferente, dejó de producir buena parte del contacto aéreo hacia su banda y sufrió una sequía inédita de jonrones.
Después cambió la posición de sus pies.
5 grados el 13 de mayo. 32 grados dos días después.
Y a partir de allí las demás piezas comenzaron a regresar.

La pista estaba a sus pies
Quizás por eso la forma más precisa de explicar lo ocurrido no sea decir que Fernando Tatis Jr. encontró un swing nuevo.
Volvió a colocar su cuerpo en una posición desde la cual su swing podía funcionar mejor.
En béisbol, la diferencia entre llegar tarde y llegar a tiempo puede medirse en una fracción de segundo. Y esa fracción puede separar un rodado de un batazo hacia las gradas.
En el caso de Tatis, la pista estaba literalmente a sus pies.
Veintisiete grados.
No explican por sí solos toda la transformación. Pero ayudan a entender cómo comenzó.
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