Seis de la mañana en el Malecón, y ya el sol pega como si no hubiera aprendido a esperar. Nueve corredores se alinean para los 21 kilómetros de la media maratón masculina. Uno de ellos es de Moca. Cuando termine la carrera, ese uno será el nombre que todo el país repita.
Álvaro Abreu le dio este domingo a República Dominicana el primer oro del atletismo en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, y no lo hizo con lo justo. Cruzó la meta en 1:02:48, un tiempo que no solo lo corona campeón, sino que borra de un plumazo el récord que tenía la competencia desde hace tres años.
La marca anterior — 1:03:50 — la había puesto el guatemalteco Alberto González en San Salvador 2023. Ese mismo González fue quien persiguió a Abreu por todo el circuito del Malecón este domingo, sin alcanzarlo nunca, y terminó conformándose con la plata en 1:04:58. El bronce quedó para el puertorriqueño Héctor Pagán, con 1:05:33. Más de dos minutos separaron a Abreu de su perseguidor más cercano — una ventaja que en el fondismo se cuenta casi en generaciones.
Hubo otro dominicano en la carrera. Amauri Rodríguez cerró en la séptima posición, con 1:07:21, sumando su nombre a una mañana donde el atletismo nacional empezó, literalmente, con el pie derecho.
De Moca a una beca en Puerto Rico
Lo de Abreu no salió de la nada. El fondista, oriundo de Moca, se formó corriendo en las pistas y carreteras dominicanas antes de dar un salto que le cambiaría la carrera: una beca para estudiar en Puerto Rico, donde combinó las aulas con un programa de alto rendimiento que terminó de pulir a un corredor que ya venía mostrando destellos.
Esos destellos tienen fecha. En 2020 estableció el récord nacional de la media maratón, con 1:03:58. Un año después hizo lo propio en los 10 kilómetros en ruta. Dos marcas que lo instalaron entre los mejores fondistas del Caribe, aunque todavía sin la medalla grande que hoy sí tiene.
Porque hay que decirlo: en San Salvador 2023, Abreu corrió esta misma prueba y terminó quinto. Tres años después, en su propia casa, con su propia gente gritándole desde las aceras del Malecón, esa quinta posición se convirtió en oro y récord. Ese es el tipo de historia que el deporte guarda para las ocasiones especiales.
Un domingo de oro para el atletismo dominicano
En la rama femenina de la misma prueba, la mexicana Laura Galván también rompió el récord de los Juegos, con 1:13:43. La acompañaron en el podio su compatriota Adela Honorato (plata) y la guatemalteca Viviana Aroche (bronce).
Pero la mañana, en Santo Domingo, tuvo nombre y apellido dominicano. Abreu no solo ganó: reescribió la historia reciente de la prueba, y le regaló a su país una medalla que llegó cargada de años de trabajo silencioso, entre Moca y Puerto Rico, entre pistas locales y un programa de alto rendimiento que un día decidió apostar por él.
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